Garrapatas.
Son artrópodos hematófagos de gran importancia sanitaria. Parasitan gran cantidad de animales y son vectores biológicos de bacterias, virus, protozoos y ricketsias. En Chile hay 6 especies de Ixodidae, tres de ellas han sido identificadas en el perro: Amblyomma maculatum, Amblyomma tigrinum y Rhipicephalus sanguineus.
Entre las enfermedades más importantes que produce como vector biológico se encuentran:
- Enfermedad de Lyme : Ixodide scapulum I pacificum
- Erliquiosis
- Erliquia chaffeensis --garrapata Amblyomma americanus
- Fiebre de las Montañas Rocallosas :Ricketsia rickettsi
- Babesiosis : Piroplasma
- STAR - Eritema similar al Lyme : Amblyoma americanus (Torres, 2005)
Las garrapatas se pueden reconocer en tres estados: larvas, ninfas y adulta. La primera de ellas es de color oscuro y miden aproximadamente un milímetro. Las ninfas, por su parte, miden 4 mm y son de color café oscuro. Las de estado adulto se distinguen los machos, quienes miden alrededor de 4,5 mm, y las hembras que pueden llegar a medir más de 1 cm. y tienen aspecto de verrugas o de un poroto color café (Centros para el Control y Prevención de Enfermedades, 2007).
Puede estar en las mascotas el tiempo necesario para reproducirse, pero generalmente se encuentra en escombros, matorrales, grietas y muros. En las mascotas pueden producir daños que van desde heridas en la piel producto de la picazón, anemia y pueden llegar, incluso hasta la parálisis (Ministerio de Salud [MINSAL], s.f.)
Para prevenir la infestación de éste artrópodo en las mascotas se debe conocer sobre la tenencia responsable de mascotas, mantener un número que se pueda cuidar debidamente, asearla a ella y su casa, además del lugar en que duerme diariamente. Finalmente, es necesario conservar aseado el patio y el interior de los hogares, sin escombros ni material en desuso (MINSAL, s.f.).
Se controla mediante la desparasitación de las mascotas (cada tres meses), la utilización de collar antigarrapatas (dura 6 meses) y el control del ambiente con amplias fumigaciones en el sector (MINSAL, s.f.).
Si bien la garrapata no transmite enfermedades específicas a las personas, afecta negativamente la calidad de vida y las condiciones de saneamiento ambiental, es por ello que los servicios de salud deben intensificar las acciones tendientes a controlar dicha plaga (MINSAL, s.f.).
Pulgas
Las pulgas son insectos ambientales, de alta inespecificidad y que en estado adulto es hematófago. Son vectores biológicos para Peste Negra y Tifus murino y hospederos intermediarios de cestodes: Hymenolepis diminuta y Dipylidium caninum. (Torres, 2007).
Pulicosis:
Se denomina al cuadro dérmico producido por las pulgas. Las especies que habitualmente atacan al hombre son: Pulex irritans (pulga humana), Ctenocefalides (pulgas de los perros y gatos). (Torres, 2005)
Según un estudio realizado en Vallenar existe una prevalencia del 10.5% de pulicosis; siendo mayormente afectados los niños. El 89.2% de los casos se presentó en los dos niveles socioeconómicos más bajos (Figueroa, Valenzuela y Flores, 1988).
Existe reactividad cutánea, al comienzo no hay lesión, una vez sensibilizado el sujeto se produce una pápula eritematosa en las primeras 24 horas y posteriormente una mácula. Las pápulas aparecen en tobillos y muñecas, son muy pruriginosas, duran 2 a 3 días; son menos frecuentes las vesículas, bulas y pústulas (Maguiña-Vargas, Osores, Farías, Torrejón y Alcorta, 2005).
Dipylidiasis:
Se denomina a la teniasis producida por la ingestión de pulgas (hospederos intermediarios) infectadas con Dypilidium caninum. La enfermedad es una teniasis propia de caninos y félidos. El hombre puede ser su hospedero accidental (Neira, Jofré, y Muñoz, 2008).
Los grupos donde se presenta la mayor prevalencia de la enfermedad son los lactantes y los preescolares, siendo en adultos una enfermedad poco frecuente. Lo anterior se sugiere por la mayor exposición a los hospederos intermediarios (Neira, Jofré, y Muñoz, 2008).
La parasitación se produce mayoritariamente en animales mayores de un año, con una mayor prevalencia en gatos que en perros. Los animales parasitados deben ser tratados una vez cada tres meses, y a modo de prevención, iniciar la desparasitación a los cuatro meses de vida. Para evitar la infección de los hospederos intermediarios, se sugiere el uso de collar antipulgas (duración 3 meses) y mantener una higiene de mascotas (Neira, Jofré, y Muñoz, 2008).
La prevención de esta teniasis se basa principalmente en la educación a la población en cuanto a la manipulación de excretas de las mascotas y el tratamiento de aguas servidas, además de la tenencia responsable de mascotas. Es necesario, además el aseo en los patios e interior de las casas (Torres, 2008).
Otros (Toxocariasis)
Enfermedad más conocida con el nombre de Larva migrante visceral [LMV], producida por Toxocara canis y Toxocara catis. Se trata de una enfermedad crónica más común en niños y se produce por la migración de estados larvales de esta especie dentro de los órganos del cuerpo (Torres, s.f.).
Las especies de Toxocara son nemátodos geohelmintos de cuerpo cilíndrico y no segmentado, que mide entre 5 y 15 cm de longitud. Sus huéspedes definitivos son el perro (Toxocara canis) y el gato (Toxocara cati), en cuyos intestinos delgados se desarrolla el estado adulto. Las larvas son eliminadas por las heces de estos animales, iniciando su desarrollo en la tierra. El hombre es huésped accidental al ingerir tierra que contenga el huevo larvado (Ardiles, Chanqueo, Reyes y Araya, 2001).
Los más afectados son los cachorros menores de seis meses, siendo esta edad la más crítica para la infección a humanos. Se conocen tres tipos de evoluciones: LMV, Larva Migrante ocular y Toxocariasis oculta.
El daño se produce por el paso mecánico del parásito por los tejidos y la respuesta inmune que genera. Sin embargo, en niños escolares, donde se desarrolla el estado visceral, las larvas se asientan en distintos tejidos, produciendo síntomas de acuerdo al lugar en que se ubiquen (Triviño, Bedregal, Torres, Canales, Alvarado, y Hernández, 1999).
La forma ocular es casi exclusiva de la edad infantil, donde la larva migra al ojo y muere provocando serias reacciones inflamatorias. Si no es diagnosticada y tratada a tiempo puede producir ceguera (Triviño, et al., 1999).
El tratamiento básico de la Toxocariasis canis debe ser, en principio, su prevención mediante el periódico control veterinario de los perros, sobre todo cachorros, lo que implica el tratamiento periódico con antihelmínticos para eliminar los gusanos de su intestino delgado. Además de seguir con las recomendaciones hechas por la Conferencia Nacional de Control de Perros y Gatos de Estados Unidos y la Organización Nacional de la Salud [OMS] (Torres, s.f.).
viernes, 8 de mayo de 2009
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